Sacar fotos o hacer fotografía? (1º parte)

Corren tiempos en los que por suerte mucha gente tiene acceso a algún recurso para sacar fotografías y creo que eso es muy bueno, millones y millones de imágenes de alguna manera serán en el futuro una descripción de la sociedad de hoy, aunque también es cierto que muchos sectores que no tienen acceso no podrán contarlo…, mucha gente no tendrá “voz” en este relato social. Como decía alguien… “La historia la escriben los que ganan”, en este caso los que pueden…

Pero volviendo al tema del titular, pienso que si bien todos/as podemos sacar fotos, no todos/as somos fotógrafos/as, y entonces me pregunto, donde está la diferencia?, cuales son los aspectos que marcan esa categorización?. Si entendemos que la fotografía es una “profesión” que podemos ejercer de manera comercial o no, esto lleva implícito que para ser fotógrafo/a debemos tener cierto nivel de conocimiento y experiencia, dicho conocimiento y experiencia en el siglo pasado muy pocos fotógrafos la adquirían en academias o espacios de formación, algunos de los grandes maestros se formaron en Bellas Artes y luego elegían la técnica fotográfica para ejercer su expresividad. Muchos otros hacían un proceso autodidacta e iban construyéndose por ensayo y error.

La fascinación por la fotografía desde sus orígenes y hasta la actualidad inclusive radica en ese mágico hecho en que la realidad queda grabada, impresa, congelada en nuestras pantallas o en un papel, sigue siendo increíble, asombroso y emocionante detener el tiempo y perpetuar esos instantes. Este hecho justifica la gran importancia que le solemos dar a los recursos técnicos que utilizamos (cajas, latas, cámaras fotográficas económicas y carísimas y todos sus accesorios), pero quienes nos sumergimos en esta profesión vamos descubriendo, por etapas, que aparte de esos recursos hay mucho más y ese “mucho más”  está vinculado con la toma de conciencia de que esos recursos para que cumplan su función requieren de nuestra participación, de nuestro “ponerlos a andar”.. y entonces entendemos que somos mucho más importantes que esos recursos aunque de alguna manera siempre los necesitemos.

A raíz de comprender que la fotografía es mucho más que un recurso técnico, nos damos cuenta que la responsabilidad también es mayor, ya que ese mucho más tiene que ver con nosotros, con nuestra participación en el hecho fotográfico, con lo que aportamos a la imagen que realizamos, con nuestro saber hacer, y aquí comienza un viaje infinito, un viaje fascinante que tiene que ver con todo aquello que podemos aprender sobre la imagen y sus posibilidades y sobretodo, sobre nosotros mismos.

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